ADORAR.-
Adorar es desaparecer
y aún así aparecer desaparecido
como un punto a disposición de Dios,
por Su Voluntad y sólo para Él.
Adorar es aparecer desaparecido
como un punto para Dios,
por Su Voluntad,
en el último lugar.
¡Qué inmensa honra
que se nos conceda
ser el punto final!,
y aún así desaparecer
para que haya continuidad;
pues la nada es el lugar de todo.
¡Qué inmensa honra
que a la nada se le haya escogido
como lugar del todo,
como el hogar, la esposa,
predestinada a ser llenada.
¿Qué más quiere la nada
sino que "Dios lo sea todo en todo"?
¿Y qué quiere Dios,
sino que la nada sea llenada de todo?
¿Y qué es todo,
sino "nada" al servicio de Dios?
Dios está por encima,
y antes y después de todo,
antes y después de nada.
Dios también está en todo,
y la nada "existe" como lugar de Dios,
como objeto del Amor y de la Compasión de Dios,
que crea de la nada y para Dios,
después del Verbo Eterno y Primogénito;
en Él, con Él, por Él y para Él.
Y la esposa es hecha así coheredera,
porque Dios es Amor,
y por eso es trino.
Y por ser trino, hay todo.
Adorar es nada esperar,
y por eso esperarlo y poseerlo todo para Él.
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Gino Iafrancesco V., 6 de noviembre de 2011, Bogotá D.C., Colombia.